
RECUERDOS DEL PRESENTE
La Unión Soviética murió el 9 de noviembre de 1989 cuando cayó el muro de Berlín. El acta de defunción, sin embargo, fue escrita el 8 de diciembre de 1991, cuando se disolvió la URSS.
El Movimiento al Socialismo (MAS) se cayó el 11 de noviembre de 2019, cuando el cocalero Morales huyó del país. Pero su acta de defunción fue escrita el 11 de abril de 2021, cuando sufrió la derrota en cuatro departamentos.
Aquel domingo 11 de noviembre de 2019, cuando el cocalero Morales huyó del país, marcó el comienzo del derrumbe de su partido, que ahora, el 11 de abril, recibió el repudio de los electores de cuatro departamentos.
Unas horas antes de subirse al avión mexicano había ofrecido que, en vista del fraude descubierto y denunciado por la OEA, él proponía nuevas elecciones.
Cuando ha pasado el auge de las materias primas y el mayor despilfarro de la historia del país, además de la fuga cobarde de su cobarde caudillo, al MAS solo le queda una bandera: el haber creado el “Estado plurinacional”.
Lo que quiera decir eso de plurinacional habrá que preguntárselo a los dirigentes del partido español Podemos, que cobraron a manos llenas por la idea, aunque ahora se ve que se llevaron el secreto, quizá para una nueva factura.
Los cocaleros del Chapare interrumpieron la erradicación voluntaria de cocales ilegales en 2020 debido a que había un gobierno “de facto”, dijo Luis Arce, supuesto presidente de Bolivia.
Al decir ese dislate, el exministro de Economía está revelando que los cocaleros del Chapare dejan de erradicar cuando no están en el gobierno.
El informe de la ONU dice que en 2020 los cultivos de coca aumentaron en 45% y que las áreas avanzan en todas las direcciones.
Un perverso plan de venganza está aplicando la justicia obediente del MAS para castigar a quienes osaron reemplazar al cocalero Morales cuando había huido con su vice y sus ministros se había refugiado en embajadas.
Cuantas menos esperanzas tiene el cocalero de volver a la presidencia, ni ahora ni en 2025, más perversa es la represión, que avanza sobre civiles y militares, sin freno.
Una flotilla de 36 avionetas partió en un solo día del aeropuerto “internacional” de Chimoré coincidiendo con el anuncio del presidente Luis Arce de que ha comenzado la reactivación de la economía.
Si cada avioneta llevaba un promedio de 300 kilos de droga, ese día partieron hacia el exterior unos 10.800 kilos. Si los han vendido a un promedio de 6.000 dólares el kilo, serían más de 64 millones de dólares, en un día.
Algo está fallando en Bolivia. Teníamos el cetro de ser el país con más golpes de Estado, pero los dos últimos han sido hechos por aprendices. Podíamos haber escrito el Larousse de los golpes de Estado, pero nos hemos aplazado.
Si es cierto que en noviembre de 2019 se produjo un golpe de Estado, a pesar de que renunciaron el presidente y el vice, hubo una sucesión constitucional y el TCP le dio luz verde, resultó un golpe inconcluso. Interruptus.
Está de moda hablar de la posverdad, pero lo que se observa ahora es que los miembros del gobierno masista manejan medias verdades, que no ayudan a entender qué se propone lograr el “golpe jurídico-policial” en curso.
Dice el presidente Luis Arce que el propósito de todo esto no es la venganza, sino un profundo deseo de justicia, lo que suena bien, pero muestra que él tampoco sabe lo que busca este golpe a la democracia y a las leyes.
A fines de febrero de 1956, cuando Fidel Castro llegó a la Sierra Maestra, esa región era para Cuba lo que ahora es el Chapare para Bolivia: un nido de narcotraficantes.
No solo era el reino de la marihuana, sino la cueva de las ratas de la mafia norteamericana, como Lucky Luciano, Anastasia, Santos Trafficante, Meyer Lansky, las familias Gambino y Colombo, según dice Juan F. Benemelis en su ensayo El cártel de la Habana.
El problema de aplicar un plan hecho por cubanos es que no hay capacidad de respuesta a las marchas de protesta, porque en la isla eso no ocurre jamás.
¿Qué haces con unos bolivianos que insultan al cocalero en las calles y en los aviones, que marchan por miles protestando y gritando “Evo de nuevo, huevo carajo”?
Todos los cubanos que se atrevieron a decir algo mucho más suave contra Fidel Castro fueron ejecutados. Los tiburones del Caribe lo saben, porque los saborearon.

