
LA CURVA RECTA
Las lluvias de este año han causado un par de tragedias. Me refiero a las personas que han perdido la vida y a una serie de destrozos en la infraestructura de la ciudad, que se ha visto literalmente arrasada en algunos de sus sectores.
La semana pasada, Francia, la cuna de los conceptos de libertad, igualdad y fraternidad ha constitucionalizado el derecho de las mujeres al aborto.
La vida no va a cambiar mucho para las mujeres en Francia porque el aborto ya era legal básicamente desde hace casi 50 años, más allá de que la ley que lo permitía se fue ampliando y perfeccionando en décadas posteriores.
El viernes pasado tuve oportunidad de asistir a una función de la última película de Jorge Sanjinés, Los Soldados Viejos, que acaba de ser estrenada en medio de un merecido homenaje a un boliviano que ha hecho una larga carrera en el cine boliviano, y que es, sin lugar a dudas, uno de sus principales directores.
En días pasados se dio una muy curiosa situación, una viajera de nacionalidad china ha hecho una denuncia muy extraña, dijo que funcionarios del aeropuerto de Viru Viru manipularon su equipaje y sustrajeron 4.600 dólares estadounidenses.
La denuncia, que no fue hecha a la Policía, sino a la aerolínea y en las redes, fue recogida por la Fiscalía y se actuó “de oficio”, algo loable, por cierto, aunque no común en nuestro muy corrupto sistema judicial; todo esto tiene un olor un tanto extraño.
La semana pasada, semana de carnavales, ha tenido como todos los años su dosis de felicidad, de placer, de excesos y de dramas. El uso y abuso de alcohol durante estas fiestas es siempre una especie de aditivo para los distintos tipos de violencia, incluida la violencia hacia la mujer, aunque para algunos colectivos, este no tenga nada que ver con la violencia, producto más bien, dizque, del capitalismo patriarcal.
La semana pasada tuvo lugar un hecho espantoso, un pobre hombre, seguramente en medio de una terrible desazón, enloquecido por celos extremos, cometió uno de los crímenes más horrorosos que uno puede imaginar, envenenó a sus tres hijos. Luego, tal vez porque eso era parte de su plan, o porque ante la atrocidad cometida, no pudo aguantar un minuto más, acabó con su propia vida.
El papa Francisco ha sorprendido, grata e ingratamente a los feligreses católicos al autorizar la bendición de los matrimonios homosexuales. Para los homosexuales creyentes esta ha sido seguramente una gran noticia, no podrán ir al altar a recibir el sacramento del matrimonio, pero se les dice que son parte de la Iglesia, y que son bienvenidos, no es poca cosa si consideramos el pasado brutalmente intolerante de la inquisición que se ocupaba con tanto ahínco de quienes practicaban el pecado nefando.
En estos primeros días del año se está repitiendo en el país una escena que resulta absurda, delante de los centros de conscripción se han levantado campamentos donde jóvenes, a veces acompañados por sus padres, hacen una fila de días para poder inscribirse en un cuartel y cumplir el servicio militar obligatorio que les corresponde.
El gobernador de Santa Cruz, el departamento más importante de nuestro país, está preso desde hace más de un año, se le acusa de haber hecho un golpe de Estado, lo cual es una grosería criminal del partido de gobierno, en primer lugar porque el presidente de entonces no fue golpeado, no fue depuesto, sino que renunció, y ordenó renunciar a todos quienes pudieron haberlo reemplazado en su misma tienda política, y lo hizo pensando seguramente que la anomia creada haría que él podría volver a la plaza Murillo de la manera que lo hizo Chávez en Venezuela.

