
RECUERDOS DEL PRESENTE
La guerra lanzada contra el país por el narco mayor ha permitido comprobar que en este momento el mapa del narcotráfico atraviesa Bolivia de Este a Oeste, desde Llallagua hasta San Matías. Los bloqueos, es cierto, se han concentrado en Cochabamba, pero la telaraña tiene hilos que atraviesan Santa Cruz, en la ruta hacia San Matías y Puerto Suárez, y penetran en el Altiplano, hasta Llallagua y Oruro.
Grupos irregulares armados tratan de paralizar el país con tácticas guerrilleras, mientras los narco-milicos incrustados en el Ejército anuncian que las FFAA están divididas.
Tan divididas están que el ministro de Defensa, Edmundo Novillo, debió asegurar, en una conferencia de prensa, acompañado por el comandante de las FFAA, que no hay ninguna división.
Sí, la república cumplirá 200 años en agosto, pero no se sabe en qué estado estará, si ya en mayo no mostraba signos vitales.
Tres o cuatro masistas se disputaban el derecho a darle a Bolivia el tiro de gracia en agosto o en octubre, como el puntillazo del torero que ha terminado la faena.
El trabajo que ha hecho ese partido desde 2006 ha sido muy eficiente, cumpliendo lo que Álvaro García Linera había ofrecido: “Vamos a destruirlo todo”.
Hay algo que el MAS ha hecho bien, como lo había prometido: destruirlo todo en Bolivia, supuestamente para construir un nuevo país.
Hay que admitir que, como destructor, el MAS es muy eficiente porque no ha dejado piedra sobre piedra desde que comenzó su tarea en 2006.
El muy imaginativo Gobierno de Luis Arce ha prohibido algunas exportaciones porque, por supuesto, no le gustan los dólares del despreciable imperio, y ahora ha frenado las importaciones, aunque sin habérselo propuesto.
En dos meses, Paraguay ha recibido 400 millones de dólares por las exportaciones de carne, pero el socialista Arce prohíbe esas exportaciones, aunque los contrabandistas se las arreglen para exportarla, incluso enfrentándose con el Ejército.
La tanqueta del coronel Zúñiga llegó hasta la puerta del Palacio Quemado el 26 de junio pasado, pero el gobierno de Luis Arce ha decidido ahora ponerle gasolina (de Bs 12 el litro) para usarla contra Jaime Dunn.
En diez meses, el precio de la gasolina se triplicó y lo mismo ocurrió con el MAS, que ahora tiene tres cabezas, para llamarlas de alguna manera, y llegará a agosto con una enorme duda existencial: ¿quién será el beneficiario del fraude?
Una muy querida tía solía contar que alguna vez fue a buscar una empleada para la casa y se encontró con una joven que preguntó cuánto pagaría y, sobre todo, si iba a ser empleada “con pensamiento o sin pensamiento”.
Es decir, si iba a trabajar como un robot o si, además, iba a pensar en las comidas, las soluciones, las ideas... No recuerdo cuál fue trato, pero la empleada resultó muy buena.
D
esde los gremialistas hasta los obispos, pasando por los empresarios, candidatos y analistas, le están dando lecciones al economista que hace de presidente.
Los gremialistas le han dicho, de manera terminante, dándole plazos precisos, que ni se le ocurra anular la propiedad privada y archive su ley de confiscaciones. A los gremialistas nacionales (85% del comercio) no les gusta el socialismo, para nada.
Luis Arce dice que, antes de las elecciones, creará 59 plantas industriales, porque quiere conquistar los votos de los incautos, pero, al mismo tiempo, YPFB anuncia que la producción de petróleo es la más baja desde 1990.
También se define como el mejor timonel para manejar la crisis económica, para lo que cuenta con la ventaja de haberla sembrado con mucho empeño, surco a surco, cuando fue ministro de Economía del cocalero Morales.
Como van las cosas, en las elecciones de agosto serán candidatos dos personajes que tienen la certeza de que los bolivianos sufren de amnesia, y que votarán por ellos en medio de la peor crisis económica del país, que es obra de ambos.

