
RECUERDOS DEL PRESENTE
Es mucho más complicado que hacer la lista de los invitados de una boda. En este caso, los padrinos son muchos, y de muy variados gustos.
Hay unos que quieren invitar a los jefes de Hezbolá o los herederos de Al Qaeda, y los de la tendencia contraria piden invitar al comandante del comando sur de EEUU, dos opciones excluyentes. Desde el lado de los islámicos, los moderados se contentarían con el canciller de Irán, Mohammad Javad Zarif, y desde el otro bando querrían que viniera Mike Pompeo, una figura equivalente.
En los últimos meses se ha demostrado que el exministro de economía Luis Arce Catacora puede ganar elecciones en Bolivia con mayor facilidad que su caudillo, el cocalero Morales.
Hace un año, el cocalero había echado mano a un complejo sistema de fraudes cruzados, pero no pudo ganar a Carlos Mesa, y estaba condenado a ir a una segunda vuelta, lo que le acobardó y terminó huyendo del país.
Las elecciones han venido a desnudar el entramado de alianzas que se ha creado en torno del partido del cocalero Morales, lo que permite reconstruir, por lo menos en parte, a la “transnacional del crimen organizado”.
A ver. Han llegado al país, desde España, unos “observadores” del partido Podemos que, antes de partir de Madrid, dijeron que venían para ver lo que ocurría en un país donde se produjo un golpe de Estado y donde los militares gobernaban acompañando a una usurpadora.
Nunca me ha gustado tocar temas por los aniversarios, pero esta vez son demasiados y tengo que sucumbir.
El Che Guevara, en 1967, el 8 de octubre, herido y con un fusil Garant M1, convertido en M2 por él mismo, que no funcionaba, por supuesto, gritó “no me maten, soy el Che”. Final triste para un héroe que había fusilado a cientos de cubanos en La Cabaña. Y había matado a un niño que lo desafió a que lo matara por la espalda, apuesta que el “guerrillero heroico” ganó porque le disparó en la nuca.
Los candidatos del MAS están anunciando que, si llegaran a perder las elecciones, tomarían el poder “en las calles”, lo que anuncia una guerra, porque para lograr ese propósito tendrían que derrotar a la mayoría de los bolivianos.
El anuncio belicista se produce a pocos días de la propuesta hecha por el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, para conformar en el mundo una “coalición global” para enfrentar a China, un país que amenaza a las sociedades democráticas, según sus palabras.
Un informe reproducido por Los Tiempos dice que en México existen, al menos, 40 cárteles del narcotráfico, cada uno de ellos armado con un ejército, que por momentos actúan de manera coordinada y amenazan al ejército mexicano.
Salvador Rangel Mendoza, el obispo de Chilpancingo, capital del estado de Guerrero, tuvo en 2018 un intercambio de mensajes con el Gobierno de Peña Nieto. Dos de sus sacerdotes habían sido asesinados por los narcos porque habían cruzado una invisible frontera entre dos cárteles.

